La aplicación de nitrógeno permitió mejorar entre un 25% y un 40% el rendimiento bruto cosechado de algodón frente a un tratamiento sin ese fertilizante, según resultados difundidos el 6 de noviembre por el INTA. Los ensayos se desarrollaron durante dos años en campos de productores del sudoeste chaqueño y abarcaron cinco localidades. La investigación identificó respuestas favorables, pero también un límite: agregar más nutriente no garantiza una mayor cosecha.

El trabajo fue llevado adelante por especialistas del INTA Reconquista, en Santa Fe, junto con productores y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, Aapresid. Las evaluaciones se hicieron en macroparcelas de establecimientos productivos, con distintas dosis de fertilización. Ese esquema permitió estudiar el comportamiento del cultivo en los lotes donde se desarrolla la actividad y generar información para las decisiones de manejo de la zona.

Gonzalo Scarpin, investigador del INTA Reconquista, explicó que en la mayoría de los sitios apareció una respuesta cuadrática. En términos productivos, el rendimiento aumentó a medida que crecía el aporte de nitrógeno hasta llegar a un punto óptimo. Superado ese nivel, comenzó a descender. Por eso, el resultado no debe interpretarse como una indicación de aumentar la fertilización sin considerar cuánto nutriente ya tiene disponible el cultivo.

La evaluación contempló tanto el nitrógeno incorporado mediante fertilizantes como el que aporta el suelo, medido al momento de la siembra. El investigador diferenció además una dosis óptima desde el punto de vista agronómico y económico: el objetivo es identificar el aporte que permite alcanzar los mejores resultados productivos y beneficios, en lugar de tomar la cantidad de fertilizante como una meta por sí misma. La información difundida no detalla los costos de fertilización ni el beneficio monetario obtenido por cada establecimiento participante.

La comparación con el tratamiento testigo, que no recibió aplicación de nitrógeno, mostró el incremento de entre 25% y 40% informado por el organismo. Ese porcentaje corresponde al rendimiento bruto cosechado de algodón en la experiencia. No equivale a un aumento confirmado de igual magnitud para todos los establecimientos ni describe, por sí solo, una mejora idéntica en la cantidad de fibra obtenida o en los ingresos de cada productor.

Una de las explicaciones que aportó el equipo para la caída del rendimiento después del punto óptimo es el crecimiento vegetativo excesivo. En esas condiciones, el cultivo destina más desarrollo a su estructura y disminuye el índice de cosecha. La respuesta observada refuerza la importancia de ajustar la disponibilidad de nitrógeno a las condiciones evaluadas, en vez de suponer que cada aplicación adicional tendrá el mismo efecto favorable.

El estudio también permitió identificar un umbral de fertilización relacionado con el rendimiento y la calidad de la fibra. Para el INTA, la participación conjunta de investigadores y productores fue un aspecto central de la experiencia, por la información obtenida directamente en los campos. Los resultados publicados corresponden a ese trabajo regional y constituyen una base para continuar las evaluaciones del cultivo.

La línea de investigación seguirá con nitrógeno y sumará otros nutrientes. El cronograma prevé analizar fósforo, azufre y micronutrientes como zinc y boro. También se estudiarán la disponibilidad de agua, los momentos de estrés y las etapas de desarrollo en las que ocurren, para cuantificar sus efectos sobre el rendimiento y la calidad. Esas nuevas evaluaciones fueron anunciadas como próximos pasos y no como resultados ya obtenidos.