Las dos sondas de la misión ESCAPADE tienen previsto pasar cerca de la Tierra el 7 y el 9 de noviembre para tomar impulso rumbo a Marte. Cada nave combinará la asistencia gravitatoria del planeta con un encendido de motor de unos nueve minutos, en una maniobra que definirá la siguiente etapa del viaje. El cronograma fue difundido este lunes por el equipo de la misión espacial estadounidense.

El primer encuentro está previsto alrededor de las 7 de la mañana del sábado 7, hora argentina. El segundo ocurriría cerca de las 8 del lunes 9. Esos horarios corresponden a las aproximaciones y maniobras generales informadas para las 5 y las 6 de la mañana del este de Estados Unidos, respectivamente. Son eventos programados: todavía no se realizaron y su resultado deberá confirmarse después de cada paso.

La operación tiene dos componentes. Al acercarse a la Tierra, las sondas aprovecharán su gravedad para modificar velocidad y dirección. Cerca del punto de máxima aproximación, encenderán sus motores para sumar impulso hacia Marte. El procedimiento, conocido como maniobra de Oberth, permite obtener un mayor efecto del combustible utilizado en ese tramo de la trayectoria.

La misión describe el sobrevuelo propulsado como una alternativa a la ruta directa habitualmente elegida para llegar al planeta rojo. Las oportunidades más favorables para ese recorrido se repiten aproximadamente cada 26 meses, cuando la posición relativa de la Tierra y Marte permite reducir el tiempo de viaje y el consumo de combustible.

ESCAPADE no salió hacia Marte por ese camino. Las naves fueron lanzadas en noviembre de 2025, cuando ambos planetas estaban en lados opuestos del Sol. Desde entonces recorrieron un amplio circuito alrededor de la región del punto de Lagrange Tierra-Sol L2, antes de volver hacia nuestro planeta. Esa espera orbital les permite aprovechar ahora una alineación más conveniente.

Si las maniobras se completan de acuerdo con el plan, comenzará un crucero de unos diez meses. Las llegadas a Marte están previstas para el 7 y el 9 de septiembre de 2027. No se trata de una llegada inmediata tras el sobrevuelo: durante el trayecto habrá correcciones para ajustar la navegación y preparar el encuentro con el destino.

El objetivo científico es estudiar cómo el viento solar interactúa con el entorno magnético marciano y contribuye a la pérdida de su atmósfera. La misión utilizará dos naves que trabajarán de manera coordinada, lo que permitirá observar variaciones en distintos lugares y momentos. La observación simultánea es una característica central del proyecto. Esas mediciones apuntan a comprender procesos que una sola sonda no puede registrar simultáneamente desde dos posiciones.

El paso cerca de la Tierra también podría ser observado con telescopios desde algunas regiones. Las sondas serán puntos débiles contra el fondo de estrellas; no hay una promesa de visibilidad a simple vista. Las cartas publicadas para acompañar el anuncio corresponden a ciudades de Estados Unidos y no permiten afirmar que serán visibles desde San Juan o desde otra localidad argentina.

Para otras ubicaciones, el equipo remite al sistema Horizons del Laboratorio de Propulsión a Chorro, que calcula posiciones según lugar y horario. Las condiciones locales y el instrumental seguirán siendo determinantes. El interés principal del sobrevuelo, de todos modos, es operativo: varios días después de los encendidos, el equipo podrá evaluar con precisión la trayectoria obtenida y definir los ajustes necesarios para continuar hacia Marte.