RetinAR, una plataforma que combina imágenes de la retina, teleoftalmología e inteligencia artificial, obtuvo el primer premio del concurso IB50K del Instituto Balseiro. Gamma Tracker, un desarrollo orientado a la cirugía, y ScleriX, una tecnología para producir bioinsumos agrícolas, completaron el podio de la edición 2026. La ceremonia se realizó el viernes 30 de octubre en Bariloche y la Comisión Nacional de Energía Atómica difundió los resultados este lunes 2 de noviembre.
El certamen evalúa planes de negocios de base tecnológica y es organizado por el Balseiro, que depende de la CNEA y de la Universidad Nacional de Cuyo. En su decimosexta edición reunió ocho proyectos finalistas y entregó premios por más de 50.000 dólares, además de reconocimientos especiales aportados por instituciones y empresas.
La propuesta ganadora se concentra en la detección de la retinopatía diabética. Su funcionamiento permite que personal capacitado tome fotografías de la retina y las incorpore a una plataforma que utiliza modelos propios de inteligencia artificial. El esquema incorpora la teleoftalmología para facilitar la evaluación sin exigir la presencia física de un especialista en cada lugar donde se realiza la captura.
El equipo pertenece al Instituto PLADEMA y a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Según la descripción técnica difundida por los organizadores, los modelos fueron validados sobre más de 61.000 imágenes. Ese número corresponde al material utilizado para validar la herramienta: no equivale a una cantidad de personas atendidas ni a una medición de pacientes curados.
El reconocimiento pone el foco en un desarrollo que busca acercar la detección a lugares donde el acceso a la consulta especializada es más difícil. La distinción del concurso corresponde a la iniciativa tecnológica y su plan de negocio; no reemplaza las evaluaciones sanitarias que correspondan a su utilización ni convierte al sistema en un sustituto general de la atención oftalmológica.
El segundo puesto fue para Gamma Tracker, impulsado por graduados del Instituto Balseiro. Se trata de un dispositivo pensado para ayudar al cirujano a localizar lesiones marcadas con radiofármacos utilizados en estudios PET, mediante la detección de radiación gamma durante la intervención. La propuesta apunta a mantener esa referencia en el quirófano, con especial aplicación en procedimientos laparoscópicos.
La ficha del concurso describe un prototipo funcional. Esa etapa de desarrollo permite diferenciar el proyecto premiado de un anuncio de incorporación general a hospitales: la información de la final no presenta un despliegue clínico masivo ni un calendario de disponibilidad comercial.
ScleriX, el tercer proyecto distinguido, fue desarrollado por investigadores y graduados de la Universidad Nacional de La Plata. Utiliza un proceso de fermentación para obtener estructuras de hongos más resistentes y estables. La finalidad es producir bioinsumos que puedan persistir durante más tiempo y mejorar el biocontrol de plagas y enfermedades en los cultivos.
Antes de la final, 51 especialistas de los ámbitos científico y productivo participaron en la evaluación. Los criterios incluyeron el aporte innovador, la oportunidad de negocio, las capacidades y diversidad del equipo y el grado de madurez de cada tecnología. Un jurado de cinco integrantes seleccionó a los ocho finalistas, con propuestas de salud, biotecnología, energía, materiales, bioingeniería e inteligencia artificial, entre otras áreas.
La jornada de cierre combinó un intercambio sobre la creación de empresas tecnológicas en la Argentina con las presentaciones de los equipos. Además de los tres premios principales, hubo once distinciones especiales que incluyeron mentorías, consultorías y fondos. El resultado reúne así proyectos con aplicaciones diferentes, pero con un mismo desafío: convertir conocimiento científico y capacidades técnicas en soluciones que puedan desarrollarse y sostenerse fuera del laboratorio.




