Santiago Peña anunció este jueves 5 de noviembre su renuncia a la Presidencia de Paraguay, en medio de la crisis provocada por el cierre de Ueno Bank. La decisión fue comunicada en un video difundido en X, según informó Associated Press, mientras el Congreso debatía su continuidad y se repetían las protestas en Asunción.
En ese mensaje, Peña vinculó su salida con la necesidad de preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas. También pidió disculpas a la ciudadanía y señaló como prioridad que los depositantes pudieran recuperar sus ahorros.
Reuters informó que el mandatario había perdido el respaldo de su propio espacio político y que el vicepresidente Pedro Alliana estaba previsto como su reemplazante. La renuncia abre así una transición en el Poder Ejecutivo; no debe confundirse el anuncio de la dimisión con una confirmación de que la ceremonia de asunción ya se haya realizado.
La Constitución paraguaya establece en su artículo 227 que el vicepresidente sustituye de inmediato al presidente cuando existe una vacancia definitiva, con todas sus atribuciones. El artículo 234 agrega que, en ese supuesto, ejerce la Presidencia hasta la finalización del período constitucional. Se trata de una continuidad del mandato vigente, no del inicio automático de un período presidencial nuevo.
El artículo 232 dispone que la toma de posesión se realiza ante el Congreso, mediante juramento o promesa de cumplir las funciones constitucionales. Si no hubiera quórum el día señalado, la ceremonia corresponde ante la Corte Suprema de Justicia.
Hasta el cierre de esta primera información, Línea Central no había verificado una comunicación oficial sobre la realización de ese acto ni sobre su horario. La cobertura distingue, por lo tanto, la renuncia anunciada por Peña del paso institucional previsto para su sucesión.




